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Valoración del Estres oxidativo. Fras 4

¿Como valorar bioquímicamente el estrés oxidativo de una manera rápida, fiable y económica?.  Fras 4

Dr. Eugenio Luigi Iorio

 

El estrés oxidativo es, por definición, la consecuencia directa de la acción dañina ejercida por cantidades irregularmente elevadas de radicales libres sobre las células y sobre los tejidos de nuestro organismo.


 

 

 


¿Pero qué son los radicales libres? ¿Cómo actúan?


Los radicales libres son átomos o agrupaciones de átomos capaces de reaccionar con cualquiera molécula de la célula (incluso el ADN), dañándola, con consecuencias a menudo desastrosas, alteraciones funcionales, alteraciones estructurales y/o muerte celular.


El daño es debido al hecho de que los radicales libres son agentes muy "ávidos de electrones" para buscar  estabilidad, pierden su potencial lesivo sólo cuando logran arrancar los electrones de las moléculas con las que contactan (acción oxidante).


Una pequeña cantidad de radicales libres también es producida en condiciones normales, a causa del metabolismo celular. La producción de algunas hormonas, por ejemplo, implica la generación de radicales libres, algunos glóbulos blancos,  por ejemplo, producen radicales libres para  matar  bacterias, ayudando a nuestro organismo a defenderse de las infecciones. Desde éste punto de vista, los radicales libres han sido justamente definidos "insustituibles compañeros" de la vida celular. Sin embargo, en particulares condiciones, la producción de radicales libres puede ser tan copiosa que constituye una seria amenaza para la integridad de las células.


¿Cuáles son las causas que inducen un aumento de  producción de los radicales libres?
Las causas pueden ser externas o internas al organismo. Entre las causas externas, recordamos algunos agentes físicos, ej.  Las radiaciones ultravioletas, numerosos agentes químicos, ej. Hidrocarburos,  herbicida, contaminantes comestibles, fármacos) y  agentes infectivos, ej. Virus y bacterias. Entre las causas internas del organismo hay que citar la aceleración exagerada del metabolismo celular (por ejemplo, después de un esfuerzo físico intenso y dilatado, sin adecuado entrenamiento, y numerosas enfermedades, ej. obesidad, diabetes etcétera).

 

En condiciones de buena salud, nuestro organismo logra  prevenir el daño de radicales libres gracias a  los sistemas naturales de defensa que son denominados con el término de antioxidantes, justo porque contrarrestan la acción oxidante de los radicales libres.


Los antioxidantes, por tanto, son agentes capaces de neutralizar la acción perjudicial de los radicales libres. Algunos antioxidantes, ej. Sistemas enzimáticos como las enzimas superóxido dismutasa  y  catalasa, son endógenos, es decir son producidos por nuestro organismo del que son parte integrante. Otros, en cambio, por ejemplo los vitaminas C y E, son exógenos, es decir tienen que ser introducidos desde el exterior, por ejemplo con un correcta alimentación.


En nuestro organismo, pues, existe un delicado equilibrio entre producción, externa o interna, y "eliminación" de los radicales libres, por parte de los sistemas antioxidantes. La rotura de este equilibrio provoca la manifestación de lesiones celulares que, si se agrava con la prolongación del tiempo de rotura del estrés oxidativo, conduce a una aceleración del envejecimiento y a la manifestación de numerosas enfermedades.

 

A la luz de estas consideraciones ahora podemos definir con más exactitud  estrés oxidativo como una condición patológica causada por la presencia en nuestro organismo de cantidades excesivas de radicales libre y otras especies reactivos del oxígeno (ROS), debido a una excesiva producción de estos agentes y/o a una reducida eficiencia de los fisiológicos sistemas de defensa antioxidantes.


Parece evidente que no es posible tener una idea exacta del estrés oxidativo y, en particular de la cantidad de radicales libres producidos y del grado de eficiencia de los sistemas de defensa, si no se valoran ambos  miembros que continuamente se enfrentan en nuestro organismo, o sea,  los que favorecen la oxidación (radicales libres) y los que la combaten (sistemas antioxidantes).


Nace de estas simples consideraciones el concepto diagnóstico: valoración global del estrés oxidativo, hoy realizable gracias al nuevo sistema FRAS 4, que permite ejecutar y realizar   dos simples determinaciones analíticas, Test d-ROMs  y Test BAP.


El d-ROMs  aparece como la única prueba actualmente disponible para valorar  el estrés oxidativo, mientras el BAP permite la determinación del poder antioxidante del plasma.

Hoy, gracias a la tecnología del FRAS 4, es posible valorar de manera global el nivel de estrés oxidativo, ejecutando sobre una pequeña muestra de sangre obtenidas a través de la punción en la yema del dedo, dos pruebas diagnósticas sumamente innovadoras, capaz de proveer no sólo informaciones precisas y fiables sobre los "agresores", los radicales libres, por el d-ROMs test, sino también sobre nuestras capacidades de "defensa", el poder antioxidante plasmático, por el BAP test.


La oportunidad de ejecutar una o ambos test depende de la finalidad que se busque: si se trata de investigar sujetos sanos, de pacientes con enfermedades relacionadas con estrés oxidativo  o de sujetos sometidos a tratamientos  que favorecen un desequilibrio en sentido pro-oxidante del balance oxidativo.


En los sujetos aparentemente sanos, la finalidad de la valoración es identificar una eventual condición desconocida de estrés oxidativo y, por lo tanto, prevenirles de  las consecuencias indeseadas: envejecimiento, enfermedades, etcétera. Si los sujetos en cuestión no están expuestos a factores específicos capaces de aumentar la producción de radicales libres, es suficiente realizar solo d-ROMs test. En realidad a este test deberían someterse, periódicamente, todos los sujetos sanos, porque no existe individuo que no esté expuesto al riesgo de producir.  -en sentido absoluto o relativo-.  Cantidades excesivas de radicales libres. En efecto, todos, desafortunadamente, contra nuestra voluntad, estamos expuestos, aunque con frecuencia variable, a las radiaciones solares, a los contaminantes atmosféricos, a los contaminantes comestibles, a las infecciones etcétera. En los sujetos,  aparentemente sanos, pero que están expuestos más constantemente, por razones diferentes (estilo de vida inadecuada) actividad profesional etcétera), a factores que favorecen el estrés oxidativo, hace falta hacer una distinción preliminar. En efecto, si el factor al que está expuesto el sujeto predominantemente actúa favoreciendo la producción de radicales libres, ej.: ejercicio físico excesivo sin adecuado entrenamiento, sobrepeso, humo de cigarrillo, consumo excesiva de bebidas alcohólicas, etcétera,  es suficiente sólo ejecutar el d-ROMs test como prueba de "screening." Si, viceversa, el factor de riesgo al que se ha expuesto predominantemente actúa reduciendo las "defensas antioxidantes", ej.  vida sedentaria, régimen alimenticio inadecuado, reducida absorción de principios nutritivos por patologías gastro intestinales, excesivo "consumo" de antioxidantes con respecto de la cuota introducida, etcétera,  está, indicada la ejecución tanto del d-ROMs test como el     BAP test.


Por todo aquellos pacientes con diagnóstico de enfermedad relacionada con el estrés oxidativo, ej. m. de Alzheimer, ictus, infarto, etcétera, la finalidad de la valoración global con ambos test son:  

a)     Monitorizar el estrés oxidativo y prevenir de sus consecuencias.

b)      Monitorizar la eficacia de la terapia precisa sobre la patología actual y, aspecto no irrelevante:

c)      Monitorizar la eficacia de la terapia específica combinada con  la terapia antioxidante sobre el estrés oxidativo asociado a la patología actual. 

Concerniente a esta última finalidad, hace falta subrayar que en muchas  patologías de curso crónico, el estrés oxidativo tiende a configurarse como un factor de riesgo adicional y, como tal, tiene que ser controlado para obtener  óptimos resultados de la terapia. En otras palabras, la evidencia, por el FRAS 4, de una condición de estrés oxidativo constituye un índice de control incompleto de la enfermedad y, por tanto, le sugiere al médico un enfoque terapéutico integral, donde encuentren no sólo adecuada selección de fármacos o las intervenciones quirúrgicas tradicionales, sino también la corrección del estilo de vida y, eventualmente, la asociación de antioxidantes, cuya eficacia puede ser adecuadamente monitorizada con el BAP test.

 

Por fin, por todos los pacientes subordinados a intervenciones terapéuticas, sea de tipo farmacológico, (ej. quimioterapia, analgésicos, etcétera) , quirúrgicos , (ej. trasplantes de órgano, bypass, etcétera), comprendiendo la diálisis, capaz de comprometer el balance oxidativo en sentido pro oxidante, las finalidad de las dos pruebas son identificar y prevenir el estrés oxidativo y sus consecuencias y, en particular, monitorear la eficacia de eventuales  medidas antioxidantes  llevadas a la práctica para prevenir el daño tisular del estrés oxidativo

 

Una vez ejecutados las pruebas, d-ROMs y BAP, es necesario para el médico  interpretar y administrar los resultados conseguidos sea con el empleo del solo d-ROMs que con la combinación de las dos pruebas.


Sobre la base de los resultados de más de 200 estudios sobre las susodicha prueba hasta ahora publicados es hoy posible trazar una serie de líneas conducentes a una correcta interpretación y gestión de los resultados.


Tales líneas  constituyen un indispensable soporte para el médico porque permiten obtener un diagnóstico más exacto  de estrés oxidativo y, por tanto, de
optimizar el tratamiento  específico y/o antioxidante, cuando está indicado.


Tal línea-guía, que son periódicamente revisadas con base a los resultados de los ensayos clínicos y la práctica cotidiana, prevén cinco hipótesis de intervención inicialmente, en función de los valores hallados,  es decir:

 

Test dROM

Inferior a 250 U CARR

Muy buena condición

Entre 250 y 300

NORMAL

Entre 301 y 320

Bordelinde

Entre 321 y 340

Estrés oxidativo leve

Entre 341 a 400

Estrés oxidativo moderado

Entre 401 a 500

Estrés oxidativo grave

Superior a 500

Gravísimo



 

Test BAP

Entre 2200 a 4000

Optimo

Entre 2200 a 2000

Bordelinde

Entre 2000 a 1800

Discreto déficit

Entre 1800 a 1600

Carencia moderada

Entre 1600 a 1400

Carencia grave

Inferior a 1400

Carencia gravísima

 

 

Las líneas-guía parten de los resultados del d-ROMs y en muchos casos también implican la ejecución del BAP test. 


¿Cómo interpretar y administrar, en estos casos, los resultados conseguidos por la combinación de las dos pruebas?


Las combinaciones pueden ser 6:

 

dROM

BAP

1

 Inferior a lo normal

Inferior a lo normal (> 4000)

2

Inferior a lo normal

Normal (2200 a 4000)

3

Valores normales (250 a 300)

Inferior a normal (< 2200)

4

Bordelinde (300 a 320)

Bordelinde (2200 a 2000)

5

Valores superiores a 320

Valores inferiores a 2000

6

Valores superiores a 320

Valores normales

 




 

Las respuestas están contenidas en las líneas guía.

 

Y por fin disponible para médicos y otros operadores sanitarios el FRAS 4, un sistema integrado que permite de valorar de manera global el estrés oxidativo por la ejecución de dos pruebas, el d-ROMs  y el BAP.


El d-ROMs permite determinar la concentración hemática de los metabolitos reactivos del oxígeno (ROM) y, en particular,  de los hidroperóxido, marcadores y amplificadores del daño celular de radicales libres.


El BAP prueba permite determinar la eficiencia del barrera antioxidante plasmática en términos de actividad hierro-reductor.

 

Gracias a estas dos pruebas es posible poner un diagnóstico de estrés oxidativo extremadamente preciso y confiable, donde las dos miembros contrapuestos, aquel pro - y anti-oxidante pueden ser valorados distintamente. En otras palabras, es posible establecer en tiempo real si el estrés oxidativo es debido a una aumentada producción y/o a una reducción de la capacidad para eliminar los radicales libres. De este modo también la monitorización de la terapia antioxidante puede apoyarse sobre bases más sólidas y salir de la fase empírica en que a menudo viene a encontrarse.


Todos deberían someterse a la valoración del estrés oxidativo, también en condiciones de buena salud y, a mayor razón, si se ha expuesto de manera no
episódica a factores pro-oxidante, ej. modos de vida insaludables, contaminantes en el entorno de trabajo, etc.,  o se sufren patologías crónicas degenerativas, ej. diabetes, aterosclerosis, neoplasias, demencia,  Parkinson, artritis reumatoide, etc, o esta sometido a procedimientos terapéuticos fuertemente oxidantes como diálisis, by-pass, trasplante de órganos, píldora, radioterapia, quimioterapia, etc.
Sólo gracias a esta valoración será posible optimizar terapias específicas y monitorizar la real eficacia de formulaciones antioxidantes, demasiado a menudo
asumidas sin que una prueba haya documentado su eficacia.

 

 

 

 

Ultima actualización (Viernes 20 de Abril de 2012 17:45)